A Federico
Turbia tierra que custodia tu osamenta,
claras hojas que atesoran tus palabras,
densas sombras que acompañan a tus huellas,
firme tallo del que nacen nuestras ramas,
negra noche que se tumba entre laureles,
ciega estrella que se apaga en llamarada,
rancio credo que corrompe los manteles,
triste sino que malversa las jornadas.
Como fluyen los arroyos tierra adentro,
como silban contra el viento las amarras,
como cantan las cigüeñas hacia el alba,
como brillan en la lengua los acentos,
como tañen suavemente las guitarras…
Así suena tu canción entre las malvas.

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