“Vale más fracasar honradamente que triunfar debido a un
fraude”
Sófocles
Los actores de rostro musculado
y las tablas cargadas de tramoya,
los telones de acero ya oxidado,
los coturnos de goma y paranoia.
Los repartos imposibles perpetrados,
los elencos impasibles aburridos,
los programas de siempre adocenados,
las butacas sosteniendo a los dormidos,
¿Cómo ve desde el palco, su excelencia,
melodramas, tragedias o zarzuelas
sin hacer trabajar a su conciencia;
risa y llanto enseñándole las muelas,
por igual, con total ambivalencia,
el teatro de tan antigua escuela?
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