A raudales regalan vibraciones que te hacen mover el culo de forma casi incontenible. El otro día por cierto, estuve con los tres sospechosos pues habíamos quedado en el local de un colega, otro amigo del trio musical, para dejarnos deleitar por su especialidad: El arroz. La verdad es que nos pusimos hasta el ojai y los 3 musicantes pillaron energía por un tubo. Habían traído unos “vinilitos “ como gustaba decir a Knife. La verdad es que un poco talibanes eran con el tema del formato, pero se estaban adaptando a los aparatajes tecnológicos y ya traían sus WAV y sus “emepetereses”. Que no falten.
Habíamos despejado una parte de un gran cuarto que nuestro anfitrión de hecho ya usaba para deleitarse musicalmente: 2 Technics hechos polvo ( servirían), unos bafles mas que decentes, unos pufs descoloridos ( llenos de chinotes), un sillón desvencijado pero comodísimo y nos cojines pa sentarse en el suelo. Alguien ya se había encendido un porro de maria y apestaba toda la habitación. Y apestaba bien. Y el arroz que se cocía con amor y lentitud, ya repicaba en nuestras cabezas y en la pituitaria. Claro. Y se zampó. Y se bebió. Y se rebañó
El trio empezó a meter melodías como quien no quiere la cosa: Que bien sonaban Teena Marie, Philip Cohran, Sun Ra, Stevie Wonder, Shuggie Otis, Lonnie Liston Smith, Marlena Shaw, Eumir Deodato………. Que suerte que estos amigos compartan este compendio de melodías absolutamente bestiales. Bueno también compartían esa hierba tóxica. Yo humildemente, traía mi chinilla de costo guarrón, aunque me recuperaba aportando algunos discos viejunos que había conseguido para la ocasión. Nadie se lo creería, pero los había comprado por 4 perras en los encantes viejos.
Era una orgía. Una bacanal. Una celebración de la amistad. Sin complejos. Sin dar explicaciones. Sin justificarse. Cada cual se dejaba mecer por los distintos ritmos que la Soulsurfing Crew escupía con devoción.
La(s) botella(s) de Pacharán se había(n) acabado. La maria fluía ( en el aire y en los pulmones). El ritmo crecía. Los animos se calentaban. Los corazones se deleitaban. Los oídos se dejaban perder en territorios insondables, desconocidos, nuevos. Los pies se rebotaban y se encabritaban al son del ritmo. Los dedos chasqueaban.
Era sábado. Y acababan de empezar.
Nota del escribidor: Esta anecdota ha sido previamente publicada como comentario al mismo relato que lo ha inspirado. Figura como post porque se me ocurrió tarde la posibilidad de linkear los artistas que aqui, humildemente, mento.
Gracias Fray por tu pluma. Siempre nos transporta a donde nos quieres llevar A mi me llevaste a un local con pufs chinaos y amigos y.......
3 comentarios:
jajaja! Gracias a vosotros por dejaros transportar
Pareja... ¿seguimos enamorados de Bcn?
...y de la moda juvenil! Salud!
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