domingo, 5 de diciembre de 2010

Crónicas del locutorio

"Juega, pero hazlo en serio"
Bruce Lee


Me paso las tardes pagando a cincuenta céntimos la hora entre adolescentes que juegan en línea a los videojuegos más absurdos, pintores de brocha gorda que miran porno mientras comen papas, enamorados que expresan sus sentimientos en diferentes lenguas a través de Skype, turistas holandesas que cuelgan en facebook las fotos de su viaje, niños dominicanos que miran sus vídeos favoritos de reggaeton, artistas del tercer milenio que revisan su correo o gestionan su obra mediante myspace, obreros que buscan trabajo o consultan su nómina, ludópatas que apuestan al blackjack.
Las paredes necesitan una mano de pintura. Las manchas de humedad están estratégicamente disimuladas por calendarios o carteles con letreros brillantes en urdu. Las sillas tienen lamparones. Los teclados comidos por la mugre (por suerte algunos no tienen borradas todas las letras) El estado general de los equipos es deplorable. Cuando se encienden siempre aparece un aviso: "El sistema se ha recuperado de un error grave" (preciosa metáfora de la historia) La mayoría tienen las entradas USB obstruidas por la cochambre o reventadas por el mal uso. Los ratones se pegan a las manos y los auriculares acumulan capas de roña.
Las computadoras se apagan automáticamente, una vez agotado el tiempo que se contrata, previo pago en el mostrador de la entrada. Muchos usuarios no se dan cuenta de que se les acaba el tiempo de conexión y pierden los datos que no han guardado. Otros se percatan y desde su sitio gritan "media hora al siete, amigo" o "Ali, ponme una hora más que luego te la pago". Casi siempre, Ali responde, pero otras veces se le olvida porque se encuentra absorto en sus asuntos (la liga de críquet) Entonces se montan verdaderas trifulcas que acaban en el impago, el insulto, la violencia... o las tres cosas a la vez. No vi cómo rompieron el cristal de la puerta pero imagino que debió ser resultado de alguna de estas escenas.
A pesar de todo, tiene una clientela fiel y las tardes de los fines de semana no es fácil encontrar sitio. Los niños de la casa de acogida vienen aquí a pasar el rato. Tiene tarifas asequibles y el trato es agradable. Además, en el piso de arriba todavía se puede fumar.

1 comentario:

Raheem dijo...

...... Dios como se parece al locutorio de al lado de mi keo!