jueves, 3 de diciembre de 2009

Celda 211

El objetivo de este post es mover a los espectadores a la contemplación de esta película. No reincidiría en mis comentarios peliculeros, si no me pareciera necesario que se hiciera este interesante ejercicio. A riesgo de convertirme en el Carlos Pumares del Careto, esbozaré algunas razones por las que pienso que es obligatorio verla.
Por norma general, los que estamos fuera no nos acordamos de los presos. Esta magnífica cinta no sólo nos refresca la consciencia, sino que además, nos recuerda que el Estado nos trata bien mientras hacemos aquello que le interesa. Pero, en el momento en que defendemos cualquier lucha (por justa que sea) que no le convenga, pasamos a ser sus más directos enemigos. Y es capaz de practicar el crimen con una amplia variedad de recursos.
La narrativa (literaria y cinematográfica) negra se ha ocupado de ejemplificarlo desde sus orígenes. Celda 211 vuelve a plantear esta tesis a través del trabajo de emociones como la tensión, la inquietud y la angustia transferidas desde las páginas de la novela de Pérez Gandul a un guión sólido como el metal blindado. Entre otras razones, gracias a un exuberante plantel de actores que merecen todos los premios posibles.

1 comentario:

Ebi Tempura dijo...

Me apunto a la recomendación de Fray. La peli plantea la relación individuo/estado en clave de traspaso continuo de fronteras entre lo moralmente aceptable e inaceptable. Además, trata muy bien de qué manera se fraguan las relaciones de confianza interpersonales en entornos complicados, y la cuestión de la duda respecto a quién está de un lado común o aprovechando la situación para sacar partido personal. Una peli excelente. Pelín dura, eso sí. Hay que ir al cine preparad@.