Llegué ayer,
me voy mañana,
todo se confunde
y no se distingue nada.
Los relojes puntuales
vuelan de madrugada,
en rasante, sobre el globo
como vuelan las palabras,
como vuela la memoria,
hasta abrazar un recuerdo
para no sentirse sola
en su viaje hacia el infierno.
1 comentario:
Joder... Precioso, pero tristísimo. O quizás es que para mí hoy no era un buen momento para la lírica. En fin, que me ha destrozao. Ebi Tempura. PD: Ah, sí... También pido perdón por la finura.
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