domingo, 16 de octubre de 2011

Ojo x ojo

"Si a uno le dan palos de ciego
la única respuesta eficaz
es dar palos de vidente,
ojo por ojo, lente por lente"

Mario Benedetti, Refranívocos


Viene Ojorroto, exhalando humo de tabaco negro y afirmando que no se llama Ojorroto sino Ojorrojo; que ha investigado su árbol genealógico y hace tres generaciones les cambiaron el apellido en extrañas circuntancias. Por arte y gracia de un escribano incapaz, un disléxico notario del estado o un fascista caprichoso, no lleva un palíndromo en su onomástica, con lo que ama los palíndromos.

Piensa dar todos los pasos y llegar hasta las más altas esferas de la administración para reclamar su nombre de familia original. Llevará el caso hasta sus últimas consecuencias para recuperar su propio nombre propio. Lo único que tuve, tengo y tendré y nadie, salvo mis hermanos y nuestra descendencia, puede disfrutar más o mejor que yo, me suelta mientras se recuesta en el sofá de mi salón.

Cargado de razón, por fin con un proyecto vital ajeno a esa inquietante tendencia a fotografiar papeles adheridos a superficies verticales, coloca su mirada en la talla de escayola del techo como lugar para bajarar horizontes cercanos y lejanos. No necesita justificar su visita, pero, me regala un cromo mortecino en el fondo y en la forma, que recopiló para mi colección, según sus palabras, en el mismo corazón del sábado noche.

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