"El primer día encontré un pájaro desconocido que me dijo: «Si yo fuese dromedario no tendría sed. ¿Qué hora es?»"
Vicente Huidobro, Altazor
De farola en farol van las gaviotas,
de bajona en bajón, las golondrinas,
necesitan del dolor las aspirinas,
de volar nuestras alas están rotas.
A través de las nubes se resiente
la nostalgia del nido abandonado
a la sombra del buitre leonado
que planea sobre el aire caliente.
Depredadores, jaulas, mil peligros
amenazan fieramente nuestro vuelo,
las bandadas diezmadas por los siglos
ya dejaron sus rastros en los cielos,
y aún quisiera el cazador cuando migro
abatir mi aleteo contra el suelo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario