martes, 21 de septiembre de 2010
La canción de Nicolás
Nicolás se relaja en los asientos de cuero. Se estira. Carla va silenciosa a su lado quizá repasando el papel, quizá creando una melodía, quizá pensando en Irán. Él sabe que puede relajarse. Jean-Pierre es un conductor experimentado. Un alto mando de los servicios secretos. El Citroën C-6 blindado lleva botiquín, radio de la policía, sistema tribanda inhibidor de frecuencias para evitar que le pongan una bomba. Piensa en la cantidad de cosas que se pueden hacer con trescientos euros. Sabe perfectamente de dónde viene y adónde va. También sabe que cuando llegue habrá una nube de fotógrafos. Se atusa el flequillo. Mira a su izquierda. Acaricia la mano de la primera dama y se reclina de nuevo sobre el cuero. Por suerte Jean-Pierre ha puesto en el reproductor mp3 del auto su canción favorita.
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2 comentarios:
Seguro que aunque se estiró Nicolás, los pies no le tocaban al suelo, eso lo tengo claro. Pero me queda la duda de porqué pensaba en lo que se puede hacer con 300 €, aix...
Me parece que es la cantidad de pasta que le dan a cada gitana por largarse de suelo francés. Corríjanme si me equivoco. Pero, quién sabe la verdadera razón por la que llegan los pensamientos de otros a la conciencia de los narradores omniscentes...
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