

En mi nevera habitan personajes que llevan conmigo desde hace tanto… Hemos mantenido grandes conversaciones silenciosas, mientras nos mirábamos a los ojos: ellos temiendo las terribles torturas a las que los podía someter para hacerles desaparecer, y yo intentando reconocer su lozanía original, recordar la fecha en la que los compré. Quizás debiera fotografiarles de cara y de perfil antes de introducirlos en la nevera y dejar que el tiempo los transforme hasta que yo misma me sorprenda de haber comprado algo amarillo que algún día fue un limón, o un cuerpo verde y alargado, que en algún momento alguien introdujo en una bolsa y etiquetó como pimiento.
No, no soy una buena cocinera. Bueno, no soy ni buena ni mala. No cocino. Hace poco, un albañil, con ese gracejo habitual que los caracteriza aunque caiga un sol de espanto, o quizás justamente por ese motivo y a causa de la deshidratación y las alucinaciones que ésta les provoca, me gritó desde un andamio: “si caminas como cocinas, me caso contigo en la primera esquina”. Por poco me descojono allí mismo. Si caminara como cocino, estaría en silla de ruedas.
Los sospechosos habituales de mi nevera, los que más tiempo llevan conmigo, a los que reconocería hasta en la otra punta del mundo con sólo darles una ojeada, son un huevo pelón, que se ha quedado solito en su envase de plástico de media docena, y mi amado y consabido bote de salsa Espinaler, que vive en esa absurda sección de la puerta de la nevera que tiene una tapa de metacrilato y dibujicos de queso y mantequilla.
Amo a mis sospechosos habituales. Estoy pensando seriamente en llevármelos de vacaciones en el equipaje de mano.
10 comentarios:
como dijo el Chipi de La Canalla... "GUAPA! tú si que sabes andar, no como las demás, que van pisando el suelo"
¿Y el muchacho ese, el Chipi, quién és, perla? ¿Otro que se estaba quedando to derretío en el andamio?
http://lacanalla.bandcamp.com/track/dame-tinto-y-dime-tonto
¡Qué buena! Viva el Chipi!! Me la llevo al facebook, con tu permiso...
claro, fantástico.
sobre los compañeros de viaje, aunque la guardo fuera de la nevera, yo le tengo un aprecio considerable a la salsa Espinaler. Pero puestos a elegir, la nostalgia inclina la balanza por los huevos.
me explico.
corría el verano del 98 y dos catalinos decidieron que parte del avituallamiento para recorrer el camino del Inca iban a ser huevos. ¿Si íbamos de notas? Probablemente. en todo caso los envolvimos con tanto cariño y delicadeza que al final de la primera jornada, mientras los demás abrían latas de atún o de foie, comprobamos con satisfacción que el tanto por ciento de sobrevivientes era bastante elevado. Y allí mismo sacamos el camping gas, la sartén y nos marcamos unas tortillas a la francesa calentitas que hicieron las delicias de nuestros estómagos voraces y la envidia del respetable.
hay cenas que por sencillas no dejan de ser mágicas, ¿recuerdas, Caretus master?
"¿Quién dejó ese ficus en la nevera?"
"No es un ficus, es un yogourth que abrí en la primera guerra del golfo"
Una vez, tuve unos espárragos en lata que criaron una especie de sarampión verde aterciopelado, muy vistoso, seguramente con aplicaciones farmacéuticas diversas, que al ser yo de letras nunca supe ver.
Ayer tuve que llamar al frigorista porque la nevera me perdía gas por el serpentín. Me puso un poco y no me dio garantías. Me puede durar entre 15 días y 3 meses.
parece un pagaré...
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