martes, 18 de mayo de 2010

Yaki Chan Chan

Yaki Chan Chan es un amigo cubano al que hace tiempo que no veo. Su madre, la Sra. Chan, quiso bautizarlo así por la admiración que siente hacia el célebre actor chino desde que, a finales de los setenta, asistiera a la proyección de la película Snake in Eagle's Shadow. Sin embargo, el niño, no tuvo la inclinación hacia las artes marciales que tanto la hubiese complacido.
Lejos de pretender proyectar sus frustraciones sobre el retoño, la Sr. Chan se apuntó a un curso de judo en el momento en que comprobó que Yaki prefería dedicarse al estudio sistemático del materialismo histórico. Llegó a ser cinturón negro cuarto Dan y preparadora del equipo femenino judoka de Cienfuegos. Ahora, en edad de jubilarse, la Sra. Chan practica también Tai-Chi.
Su hijo ha acabado su tesis doctoral sobre Das Kapital de Karl Marx e imparte clases en la Facultad de Economía de la Habana. En las conversaciones sobre política, Yaki es un portento. Disfruta discutiendo ideas preconcebidas, argumentos falsos, tópicos infundados sobre el marxismo. Lo he visto hablar en innumerables ocasiones y se nota que sabe de qué habla y que disfruta haciéndolo. Me recuerda al ídolo de su progenitora porque puede presumir de una agilidad, una rapidez y una contundencia similares. Aparte, sin ser un virtuoso, toca el tres la mar de bien y es muy divertido escucharle interpretar su canción preferida. La Sra. Chan me dijo una vez: una de las enseñanzas principales del judo es el aprendizaje de la caída; a pesar de todo, nosotros todavía no hemos necesitado aplicar este conocimiento.

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