viernes, 14 de mayo de 2010

La grima y las persianas

---------------------------------------------------------- Tag realizado por un egoista desaprensivo


Es gracioso que uno de los anunciantes de la página en que se encuentran los textos sobre el grafiti de ayer y hoy firmados por Quim Monzó en La Vanguardia, sea la compañía naviera Líneas Grimaldi. Si se le hubiera ocurrido a él en alguna de sus ficciones, seguro que habría quien afirmara que es un juego de palabras muy forzado. Tratándose de la Realidad no deja de provocar a risa, en vista del repelús que ocasiona la lectura no ya de sus textos, sino la de la mayoría de los comentarios de los lectores ¡Qué derroche de argumentos a favor del civismo! ¡Qué manera más recta de pensar! ¡Qué dominio de la ideología dominante! Sí señor, si por uds. fuera, el arte nunca habría salido de los conventos y quien quiera ver arte que se ordene.

Es mejor ocultar la voluntad vanguardista de integrar el arte en la vida, de sacarlo a la calle , de popularizar la cultura, para que no deje de ser privilegio de las élites y se siga mercadeando en museos y galerías. Es preferible no criticar el dirigismo cultural que (también) nos obliga a todos (y con nuestra pasta) a ver unas propuestas y no otras, tanto en las salas como a la intemperie en esas cínicas y correctas expos de escultura o fotografía que se montan en los paseos más céntricos del centro de las grandes ciudades. Y por supuesto, hay que ningunear el principio del "Hazlo tú mismo" para que nadie se piense que cualquiera puede desarrollar su creatividad (sin comillas) artística y reservar a los elegidos ese lugar sagrado, tras el cordón infranqueable de la policía del buen gusto. Todo para garantizar que el sistema siga funcionando.

Comprendo que no le gusten las pinturas pactadas de las persianas metálicas. A mí, la mayoría tampoco me gustan (aunque he de decir que las prefiero al color gris uniforme en cualquiera de sus tonos, como prefiero un chiste malo a un silencio las más de las veces) No hay que olvidar que esas persianas se pactan con la intención de evitar el deterioro provocado por óxidos y taggers. Y, además, buscan agradar al gusto general: que el cliente lo encuentre amable; que el paseante, poco ofensivo; que el visitante, no tan destarifado; que el residente, no muy libérrimo; que el delincuente, mejor que su firma. Si le parecen una expresión de mal gusto, no le culpo, pero me temo que es inherente a las condiciones objetivas (y subjetivas) en que se produce su encargo. ¿Qué queréis por 200 euros? ¿La capilla sixtina? Debe ser, más o menos, como escribir columnas en ese diario.


Persiana no pactada que no le gusta al sr. Monzó
ni a sus lectores biempensantes
.


Persiana pactada que tampoco.

3 comentarios:

Ebi Tempura dijo...

Bravo, Mr. Fray.

Peskuezo de Eskuerzo dijo...

Merci, Ebi.

Silaba interminablemente repetida dijo...

Molt bo fray .....M'agradat la teva visió de la questió nen....

Como siempre, company, la agudeza te acompaña...

Ha ha ha ha ha has has has has hasta pron pron pron pronto.