domingo, 7 de febrero de 2010

La mirada de Diógenes

Acusado de disidente por las autoridades comunistas checas, el joven Miroslav Tichy (1926), destacado estudiante de pintura en la facultad de Bellas Artes de Praga, se pasó quince años entre 1948 y 1963, en celdas de cárceles y psiquiátricos. Cuando lo soltaron por buena conducta, se tomó la libertad de instalarse en un caserón abandonado de las afueras de su Kyjov natal. Sin embargo, tenía prohibido terminantemente el ejercicio de la pintura. Por eso, se dedicó a la lectura. En un manual de óptica conoció la técnica de la cámara estenopeica.
Ni corto ni perezoso, Tichy aprendió a fabricarlas aprovechando objetos que encontraba en la basura, latas de aluminio, cajetillas de tabaco, cartón, cuero, goma... En pocos meses controló la técnica, pero continuó estudiando óptica. Había pasado muchas tardes observando el comportamiento de la luz. Y empezó a merodear por su pueblo para hacer una media de 100 fotos diarias. Una mañana de 1979, mientras se calentaba el té en el samovar, Udo el mastín con el que convivía, trajo en la boca una revista en la que se explicaba cómo construir una cámara fotográfica de papel. No pudo evitar sonreir. Al caer la noche, siempre volvía a su alojamiento para revelar y hacer ampliaciones con instrumentos también fabricados a partir de material reciclado. Intervenía en algunas instantáneas pintando a mano unos marcos alrededor de las imágenes. Así hasta 1990. Tres décadas retratando a las mujeres del pueblo donde posiblemente hasta los niños le conocieran con el mote del loco de las fotos.
Uno de esos niños, Roman Buxbaum, creció, se hizo su amiguete y clasificó su archivo. En 2004, preparó una exposición que ha estado viajando hasta el año pasado desde Nueva York a Beijing pasando por Sevilla y Berlin. Realizó un documental(Tarzan in Pension, 2005). Creó una fundación. Algunas de esas fotos valen ahora entre 4.000 y 8.000 euros cada una. El viejo Miroslav Tichy no quiere saber nada del dinero.

1 comentario:

Kundera dijo...

Joder qué grande!