Con mi tema preferido de Marley inicio hoy día mis merecidas vacaciones ....Tararearé ésta melodía durante un mes .......
yihaaaaaaaaaaaaaaaa
viernes, 31 de julio de 2009
miércoles, 29 de julio de 2009
Reflexión número 1 Samuel , a colación del comentario de Sr Fray- You are not born to follow
De la libertad ...
George Hanson - De lo que tienen miedo es lo que representáis y lo que representáis para ellos, es la libertad.
Billy - ¿ Y que tiene de malo la libertad ? Todo el mundo la quiere.
George Hanson - Si desde luego, todo el mundo quiere ser libre, si. Pero una cosa es hablar de ello, y otra muy diferente es serlo. Es muy difícil ser libre cuando te compran y te venden en el mercado. Claro que no les digas jamás que no son libres, porque entonces se dedicaran a matar y a mutilar para demostrar que lo son. Si, si están todo el día dale que dale y dale que dale con la libertad individual. Y ven un individuo libre y se cagan de miedo.
Billy - Pues el miedo no les hace huir.
George Hanson - No, el miedo les hace peligrosos.
Y para aclarar a algun/a despistad@ que no había pillado lo del easyrider.. pues de aqui viene la cosita.....
George Hanson - De lo que tienen miedo es lo que representáis y lo que representáis para ellos, es la libertad.
Billy - ¿ Y que tiene de malo la libertad ? Todo el mundo la quiere.
George Hanson - Si desde luego, todo el mundo quiere ser libre, si. Pero una cosa es hablar de ello, y otra muy diferente es serlo. Es muy difícil ser libre cuando te compran y te venden en el mercado. Claro que no les digas jamás que no son libres, porque entonces se dedicaran a matar y a mutilar para demostrar que lo son. Si, si están todo el día dale que dale y dale que dale con la libertad individual. Y ven un individuo libre y se cagan de miedo.
Billy - Pues el miedo no les hace huir.
George Hanson - No, el miedo les hace peligrosos.
Y para aclarar a algun/a despistad@ que no había pillado lo del easyrider.. pues de aqui viene la cosita.....
La carrera
Desoxirribonucleico y Predorsodentoalveolar, eminentes catedráticos de diferentes facultades, coronaron su bien avenido matrimonio con el alumbramiento de un orondo retoño. Bautizaron a su vástago tardío con el breve nombre de Protón. Como era de esperar, cuando tuvo la edad adecuada y tras pasar por todos los aros escolares que la autoridad competente había decretado para acceder a la Universidad, siempre con la ayuda de papá y mamá para cubrir las lagunas de la enseñanza reglada, el chico se matriculó en la Facultad de Tontología y Tretas.
Protón pronto obtuvo calificaciones excelentes tanto en asignaturas obligatorias (Teoría y Prácticas de Ignorancia, Historia de la Estulticia, Estudios Aculturales, Necedad I y II,...) como en las materias optativas (Estupidez y Vida Cotidiana, Teoría del Disgusto, Prácticas de Torpeza, Imprudencia Aplicada,...) Una vez licenciado con matrícula de honor, realizó un par de másters en el extranjero, uno sobre Gestión y otro sobre Didáctica y Metodología de su especialidad y volvió a su residencia cargado de ánimo e ideas para doctorarse. En total seis años de duro trabajo académico a los que hay que añadir los dos que invirtió para preparar su tesis: La gilipollez: consecuencia inevitable de la banalidad en la que obtuvo el sobresaliente cum laude, calificación que le permitió dedicarse plenamente a la investigación en la misma Universidad en la que había estudiado.
Protón pronto obtuvo calificaciones excelentes tanto en asignaturas obligatorias (Teoría y Prácticas de Ignorancia, Historia de la Estulticia, Estudios Aculturales, Necedad I y II,...) como en las materias optativas (Estupidez y Vida Cotidiana, Teoría del Disgusto, Prácticas de Torpeza, Imprudencia Aplicada,...) Una vez licenciado con matrícula de honor, realizó un par de másters en el extranjero, uno sobre Gestión y otro sobre Didáctica y Metodología de su especialidad y volvió a su residencia cargado de ánimo e ideas para doctorarse. En total seis años de duro trabajo académico a los que hay que añadir los dos que invirtió para preparar su tesis: La gilipollez: consecuencia inevitable de la banalidad en la que obtuvo el sobresaliente cum laude, calificación que le permitió dedicarse plenamente a la investigación en la misma Universidad en la que había estudiado.
Las autoridades sanitarias no advierten
martes, 28 de julio de 2009
Karaoke Rumbero
Senyores i senyors, La Troba Kung-Fú han tret un nou disc "Rumbia at Ernesto's", que només es ven als concerts
Discontinuidad de los parques
Los parques que habitaba antes y que atravieso ahora,
sufren porque les crece de nuevo la maleza
y nuevos habitantes creen fundar las sombras
de algo artificial por su naturaleza.
Las risas subrayadas por la labor del grillo
buscan oídos sordos que sepan ignorarlas
pues cada primavera reverdece el tomillo
en los parques ignotos que atravieso ahora.
sufren porque les crece de nuevo la maleza
y nuevos habitantes creen fundar las sombras
de algo artificial por su naturaleza.
Las risas subrayadas por la labor del grillo
buscan oídos sordos que sepan ignorarlas
pues cada primavera reverdece el tomillo
en los parques ignotos que atravieso ahora.
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poemas,
Sudando Tinta
Yunior Navarrete
Si han tenido la suerte de presenciar alguno de sus divertidísimos conciertos en solitario, pueden ahora disfrutar de esta grabación con banda (con toda la banda) de este trovador cienfueguero afiliado a la Trovuntivitis santaclareña. Y si no, también: no se lo pierdan!
lunes, 27 de julio de 2009
Vieux
Vieux Farka Touré nació en 1981, en Niafunké, Mali. Es el hijo de Ali Farka Touré. Debutó en 2006 con un disco que lleva su nombre y al que pertenece este vídeo. El pasado mes de mayo sacó su segundo disco "Fondo" y se puede escuchar en su myspace. También dispone de una web muy interesante.
domingo, 26 de julio de 2009
Checkpoint Rock

Estrenado el pasado 4 de abril en el Festival donostiarra de cine y derechos humanos, este documental dirigido por Fermín Muguruza y realizado por Javier Corcuera ha empezado un largo recorrido por numerosos festivales. A la espera de un pase que nos pille a tiro, podemos ver el trailer y escuchar en myspace su estupenda banda sonora ¡Viva Palestina Libre!
Las malas compañías
Escuché este tema por primera vez en una descarguita con Diego y Yaima, me pareció escrita a propósito para mí. El vídeo que la ilustra puede ser discutido. A ver qué les parece. Se la dedico a tod@s desde esta orilla del Turia: Salud!
sábado, 25 de julio de 2009
Del pop y otras pandemias
El verano y el aburrimiento son epidemias, que combinadas pueden tener consecuencias catastróficas. Ocurre a veces, por ejemplo, que cuando una ha devorado toda la literatura que ha caído en sus manos, los periódicos del día, los chistes de Forges, los posts del Careto; revisado las fotos antiguas, y contemplado el fluir de gente en las calles mientras toma una clara en una terraza, no tiene más remedio que caer en las redes del aburrimiento y de ahí al esperpento sólo hay un paso que rima en consonante, así que decide dedicarse a algo completamente absurdo, como analizar las letras de las canciones pop que algunos grupos perpetran y cantan sin vergüenza por ahí, como si no tuvieran una madre a la que todos conocen en algún pueblo.
Y lo cierto es que el mundo está lleno de esos tipos y tipas más o menos entrenados para no soltar gallos, con sus cancioncillas blandiiitas, blandiiitas, que explican toda suerte de desventuras amorosas en una eterna letanía del tipo: “tu me querías, yo te quería. Se jodió todo. Qué putadón”. Pero no lo dicen así de sencillo, no: ellos le dan mil vueltas al asunto y acaban berreando sandeces que terminan siendo número uno en las listas del “sí, sí, sí, tú y yo lo sabíamos” (por cierto, que en paz descanse el que acuñó la frase).
Así que el otro día me dio por analizar -¿alguien conoce a un buen psiquiatra?- una canción de la remodelada Oreja de Van Gogh, con su nueva cantante al frente, una chica que al menos no parece escapada del pueblo de la abuela de la fabada.
La canción de marras se titula 11 de marzo jueves y explica la historia de una muchachita tímida que cada día ve a su amor platónico en el tren y que no se atreve nunca a decirle nada. Un día, -11 de marzo y jueves-, finalmente ocurre el milagro: los dos tórtolos se aproximan y se besan y el verso final de la canción es “y yo te regalo el último soplo de mi corazón”. Y cuando oyes eso, tu mente grita “No-o-o-o-o-o…”. Pero sí: la letra te remite a un rollete cursilón de adolescentes retraídos, que cuando deciden lanzarse abiertamente a los brazos del amor, resulta que viajan en el tren del atentado de Atocha del 11 de marzo de 2004 y que, al menos la chica, muere después del beso.
Señores de la Oreja de Van Gogh, si se empeñan en seguir torturándonos, háganlo a la manera tradicional. Vuelvan a sus descripciones de amores de juguete, a sus bobaditas de colegiales, con su lluvia a media tarde y sus besitos de pega, y déjense, sobre todo, de banalizar algo tan bestia como un atentado. Hay cosas que les quedan grandes, el amor es una, pero con muerte de por medio ya es de un mal gusto excesivo hasta para ustedes. Y a estas alturas tienen ustedes rodaje en el tema como para haberse dado cuenta solitos.
Ebi Tempura
Y lo cierto es que el mundo está lleno de esos tipos y tipas más o menos entrenados para no soltar gallos, con sus cancioncillas blandiiitas, blandiiitas, que explican toda suerte de desventuras amorosas en una eterna letanía del tipo: “tu me querías, yo te quería. Se jodió todo. Qué putadón”. Pero no lo dicen así de sencillo, no: ellos le dan mil vueltas al asunto y acaban berreando sandeces que terminan siendo número uno en las listas del “sí, sí, sí, tú y yo lo sabíamos” (por cierto, que en paz descanse el que acuñó la frase).
Así que el otro día me dio por analizar -¿alguien conoce a un buen psiquiatra?- una canción de la remodelada Oreja de Van Gogh, con su nueva cantante al frente, una chica que al menos no parece escapada del pueblo de la abuela de la fabada.
La canción de marras se titula 11 de marzo jueves y explica la historia de una muchachita tímida que cada día ve a su amor platónico en el tren y que no se atreve nunca a decirle nada. Un día, -11 de marzo y jueves-, finalmente ocurre el milagro: los dos tórtolos se aproximan y se besan y el verso final de la canción es “y yo te regalo el último soplo de mi corazón”. Y cuando oyes eso, tu mente grita “No-o-o-o-o-o…”. Pero sí: la letra te remite a un rollete cursilón de adolescentes retraídos, que cuando deciden lanzarse abiertamente a los brazos del amor, resulta que viajan en el tren del atentado de Atocha del 11 de marzo de 2004 y que, al menos la chica, muere después del beso.
Señores de la Oreja de Van Gogh, si se empeñan en seguir torturándonos, háganlo a la manera tradicional. Vuelvan a sus descripciones de amores de juguete, a sus bobaditas de colegiales, con su lluvia a media tarde y sus besitos de pega, y déjense, sobre todo, de banalizar algo tan bestia como un atentado. Hay cosas que les quedan grandes, el amor es una, pero con muerte de por medio ya es de un mal gusto excesivo hasta para ustedes. Y a estas alturas tienen ustedes rodaje en el tema como para haberse dado cuenta solitos.
Ebi Tempura
Plus rien ne m'ettone
Contarella de la militant universal
Em digueren que els havien contat que la recordaven
cridant a les manifestacions,
suant als marges de la carretera,
murmurant el pla de fuga a l'orella de les companyes,
corrents davant el bou,
enraonant aspectes compromesos de la teoria política a la tertúlia del casino,
tocant a l'acordió un antic himne de guerra,
recitant cançons de poetes desterrats,
escribint pintades als murs de les eglèsies,
incitant a la vaga a les portes de les fàbriques,
treballant al tall dels camps de samfrà,
llegint en veu alta novel·les i discursos,
banyant-se nua al riu,
regant les buganvil·lies i els geranis,
besant els xiquets a les galtes,
donant de menjar als gats,
mai sola,
sempre lliure.
cridant a les manifestacions,
suant als marges de la carretera,
murmurant el pla de fuga a l'orella de les companyes,
corrents davant el bou,
enraonant aspectes compromesos de la teoria política a la tertúlia del casino,
tocant a l'acordió un antic himne de guerra,
recitant cançons de poetes desterrats,
escribint pintades als murs de les eglèsies,
incitant a la vaga a les portes de les fàbriques,
treballant al tall dels camps de samfrà,
llegint en veu alta novel·les i discursos,
banyant-se nua al riu,
regant les buganvil·lies i els geranis,
besant els xiquets a les galtes,
donant de menjar als gats,
mai sola,
sempre lliure.
viernes, 24 de julio de 2009
Menú de mediodía
Los muy hijosdeputa se bebieron una botella entera de vino de Gandesa. Uno de los dos pidió gaseosa. No sé cuál. El calvo comió sardinas y el de la coletita, pescadilla rebozada igual que yo. Los dos tomaron ensalada. Yo no. Me llamó la atención porque me parecieron demasiado jóvenes para pedir eso. Yo de primero pedí sepia. Ya estoy jubilado, pero no soy maricón. Aunque dudo que ellos lo fueran porque estuvieron un buen rato hablando de tías. Es que no paraban. Tenían buena conversación los canallas. Se notaba que llevaban tiempo sin verse. Se intercambiaron una sardina por una pescadilla. Hablaron de muchas cosas. De viajes, de alquileres, de amigos, de viviendas nuevas, de traslados, de canciones, de borracheras, de trabajo, de adicción al trabajo, de otras adicciones, de vacaciones, de libros, de dinero... Pero, sobre todo, de mujeres. Y mencionaron a una, no recuerdo el nombre y los dos pusieron la misma cara de gilipollas. Se quedaron callados, mirando al infinito cada uno hacia un lado. Habrían quedado bien si los hubieran retratado al óleo en aquel momento. Yo me pedí un flan sin nata y agucé el oído. Acabaron sus platos y tomaron café. Me encendí un Rex. Se rieron a carcajadas de una historia tonta que parecía un chiste malo. El Gandesa es un vino muy peleón. Luego, me puse la gorra y salí a la calle. Qué calor hacía. Seguramente pareceré un chismoso, pero sólo hay una cosa más dura que comer sólo en un restaurante y es comer sólo en un restaurante sin tele. Cuando hay tele, miro lo que echan y no me meto en la vida de nadie. Pero, si no hay no puedo hacer otra cosa. Además, en ese bar, las mesas están muy juntas.
miércoles, 22 de julio de 2009
viernes, 17 de julio de 2009
Vida nueva, nueva vida
jueves, 16 de julio de 2009
Superdotado
Si alguna palabra me pudo fascinar durante la infancia era “superdotado/a”. Competía, y estaba casi a la par con “infinito”, concepto que me generaba una angustia digna de haber sido tratada durante un montón de sesiones por psicólogos infantiles que mis padres no se podían permitir. “Infinito”, pensaba. “Eterno”. Eso de que las cosas no tuvieran un principio y un final –el tiempo o el espacio, por ejemplo- me hacía perder los nervios. “¿Cómo puede ser”, -pensaba angustiada- “¿Cómo va a ser posible eso?”, y me mordía las uñas de esos dedos regordetes que tenía… En fin, que ya en la infancia apuntaba maneras de cierta personalidad obsesiva.
Pero volviendo a la palabra inicial, que era “superdotado/a”, es, ha sido y probablemente seguirá siendo siempre un concepto que llame mi atención. El ser humano, para qué negarnos, tiene pasión por lo hiperbólico, lo “super”, lo “hiper”, lo “mega”. Lo comparativamente grande, en definitiva. Así que nuestro mundo está lleno de super-rebajas, mega-descuentos y toda la hiperbólica cadena de prefijos que permiten compararse con el vecino para proclamar a gritos “que lo tenemos más grande, señora”.
La cosa es que, no sé si porque es una visión demasiado comparativa, demasiado masculina del mundo para mí, pero me siento incómoda con los mega-super-hiper-descuentos en esta época de rebajas y me refugio cuando he de hacer alguna compra, en los comercios tradicionales y discretos que anuncian sus ofertas con cartelitos pequeños, pulcramente escritos a mano. En uno de esos comercios, hoy he tenido la oportunidad de ver y comprobar cómo es de reconfortante la discreción, la contención y la modestia. Mientras pasaba por caja, me he fijado en un cartelito que decía “establecimiento dotado con sistemas de detección de billetes y tarjetas de crédito falsos”. Inmediatamente he pensado “¿Ves? Dotado. Sólo dotado. Ni super ni mega. Aunque tengan aquí una máquina conectada con la Interpol. Qué discreción”. Luego he comprobado que hay quien conoce bien sus limitaciones… Al entregar el billete para pagar, la señora que me atendía lo ha marcado con un rotulador, ha esperado unos segundos y ha dicho “correcto”. Simplemente. Sin más.
En algunos comercios, una puede recibir cada día toda una lección de terrenal lucha diaria contra la soberbia humana y tecnológica. Y gratis.
Ebi Tempura.
domingo, 12 de julio de 2009
Manifiesto criminal
En el gran teatro del mundo no hay lugar para el poeta. No hay distancia suficiente para intuir lo infinito. No da el tiempo para descubrir la complicidad bajo las máscaras, ni las heridas en los cuerpos, voceras de las mentiras que acaban por surgir.
En el gran teatro del mundo no hay lugar para el desplome. No ha lugar.
Yo soy ladrona. Me espero acurrucada y cuando el mundo no mira, arranco la belleza y me la llevo escondida debajo de la piel.Hay noches en que nos juntamos varios ladrones para contarnos el botín y cuando alguien ha tenido una mala tarde, que la tiene cualquiera, roba al resto hasta los huesos, para delicia de l@s demás.
Confieso que robo lo eterno, declaro que no quiero entender los profundos entresijos del absurdo mundial, ni recordar las normas que pretenden poner nombre a lo innombrable. Yo soy ladrona.
En el gran teatro del mundo no hay lugar para el desplome. No ha lugar.
Yo soy ladrona. Me espero acurrucada y cuando el mundo no mira, arranco la belleza y me la llevo escondida debajo de la piel.Hay noches en que nos juntamos varios ladrones para contarnos el botín y cuando alguien ha tenido una mala tarde, que la tiene cualquiera, roba al resto hasta los huesos, para delicia de l@s demás.
Confieso que robo lo eterno, declaro que no quiero entender los profundos entresijos del absurdo mundial, ni recordar las normas que pretenden poner nombre a lo innombrable. Yo soy ladrona.
sábado, 11 de julio de 2009
viernes, 10 de julio de 2009
El pianista en el burdel
Hay profesiones que generan una admiración inexplicable, y que el cine y la televisión han aprovechado hasta límites insospechados explotando el prestigio social que absurdamente conservan a lo largo de décadas. Los médicos, los policías y los periodistas, por ejemplo, son el centro de miles de historias en cualquier medio que permita explicar gráficamente misterios, intrigas, muerte, codicia, sexo (como hacía Shakespeare, pero sin pluma rasgando papel…). Y ese continuo producir historias sobre estos profesionales retroalimenta el aura que cada año consigue llenar de tiernos estudiantes los primeros cursos de las facultades y academias. En medicina, ellas esperan ser la Dra. Grey de todas las anatomías; en periodismo, ellos quieren ser los Bernstein y Woodward del Caso Watergate (no los de verdad, sino los que interpretaron Redford y Hoffman allá por los setentísimos); en las academias de policía (autonómicas o no) ellos y ellas esperan ser… ¿los hombres de Paco? ¿El Mahoney de Loca Academia de Policía?... Bueno, en esto ni forzando la empatía puedo entender la atracción por la imitación. Los personajes que pueblan esas increíbles historias que nos narran Hollywood y la televisión tienen trabajos obscenamente entretenidos, y lo último que piensan, qué carajo, es en trabajar.
El caso es que de vez en cuando sale uno que va y la clava en la vida real. Y eso es lo que le ha ocurrido al protagonista del pelotazo editorial mundial de los últimos tiempos: el sueco Stieg Larsson. Resulta que el autor de la aclamada (–perdón, se me escapó el topicazo de marketing-) trilogía de Millenium era periodista, una profesión tan poco valorada por gente del gremio que alguno muy conocido llegó a decir “No le digas a mi madre que soy periodista. Ella cree que soy pianista en un burdel”. Pues bien, el pianista del burdel sueco (el piano lo debió comprar en Ikea, claro) ha pulverizado récords de ventas con una historia que vuelve a incidir en lo mismo: el periodista macro-machoman que va descubriendo misterios a la par que seduciendo hembras a su paso, y la investigadora rollo Kill-Bill, con pocas habilidades sociales -como cualquier investigador de ficción que se precie-, pero en miniatura y encima chula.
Larsson, que como cualquier periodista debía ser al escritor lo que el sastre al diseñador de moda, es decir, un simple artesano que copia patrones pero que cumple el objetivo, se salió de la tabla con una historia de las de siempre. ¿El problema? Que el destino disparó al pianista: tres días después de entregar la tercera parte de su trilogía, murió de un infarto, lo que significa que el sueño se hizo realidad y el tipo no tuvo tiempo ni de saberlo… Lo más jodido de la historia es que, cochino mundo, a este no lo resucita ya ni el Dr. House.
Ebi Tempura
El caso es que de vez en cuando sale uno que va y la clava en la vida real. Y eso es lo que le ha ocurrido al protagonista del pelotazo editorial mundial de los últimos tiempos: el sueco Stieg Larsson. Resulta que el autor de la aclamada (–perdón, se me escapó el topicazo de marketing-) trilogía de Millenium era periodista, una profesión tan poco valorada por gente del gremio que alguno muy conocido llegó a decir “No le digas a mi madre que soy periodista. Ella cree que soy pianista en un burdel”. Pues bien, el pianista del burdel sueco (el piano lo debió comprar en Ikea, claro) ha pulverizado récords de ventas con una historia que vuelve a incidir en lo mismo: el periodista macro-machoman que va descubriendo misterios a la par que seduciendo hembras a su paso, y la investigadora rollo Kill-Bill, con pocas habilidades sociales -como cualquier investigador de ficción que se precie-, pero en miniatura y encima chula.
Larsson, que como cualquier periodista debía ser al escritor lo que el sastre al diseñador de moda, es decir, un simple artesano que copia patrones pero que cumple el objetivo, se salió de la tabla con una historia de las de siempre. ¿El problema? Que el destino disparó al pianista: tres días después de entregar la tercera parte de su trilogía, murió de un infarto, lo que significa que el sueño se hizo realidad y el tipo no tuvo tiempo ni de saberlo… Lo más jodido de la historia es que, cochino mundo, a este no lo resucita ya ni el Dr. House.
Ebi Tempura
miércoles, 8 de julio de 2009
Los jipis y los contoneos
Viendo el Tubo me he fijao en que los cantantes jipis se menean de una manera especial ante el micro. Si no lo creen observen esto:
la Janis
el Joe
el John
el otro John
el Jim
¿Tendrían el mismo camello?
la Janis
el Joe
el John
el otro John
el Jim
¿Tendrían el mismo camello?
Ruido
El taladro se orina en la oreja de la tarde
y el chaval de la moto trucada
pasa saludando a gritos
para acabar de impedir todas las siestas.
Con un rosario de seis euros colgado del cuello,
su vieja le reza a la Virgen de los Cariacontecidos
para que le perdone los pecados de pensamiento
a la gente que moleste.
y el chaval de la moto trucada
pasa saludando a gritos
para acabar de impedir todas las siestas.
Con un rosario de seis euros colgado del cuello,
su vieja le reza a la Virgen de los Cariacontecidos
para que le perdone los pecados de pensamiento
a la gente que moleste.
martes, 7 de julio de 2009
Veneno y muerte en Los Ángeles
Nunca había sesteado un funeral, pero la magia de la televisión todo lo hace posible. “Se va un ídolo musical”, “el rey del pop”, “eso, aquello y lo otro”…, no importa que no tengas nada interesante que decir, lo importante es hablar, joder, que esto es la tele. Y la tele y la gentuza que la puebla se viste de negro, como los peores cuervos. Tipos listos listos, que no paran de decir frases dignas de ser rememoradas en las mejores enciclopedias de la mierda mediática… Y claro, la siesta al garete.
No voy a intentar valorar a la estrella en sí. Respeto la admiración de sus fans, aunque también he de reconocer que, deshaciéndome de la corrección política que no suelo gastar, pero, en fin, de la poca que guardo para las grandes ocasiones, en el primer momento que oí la noticia pensé: “Qué paradoja: la droga ha salvado a Dios sabe cuántos niños.” Y digo Dios porque sus informadores habituales, su ejército de representantes celestiales en la tierra, de ese tema saben mucho, parece ser presuntamente. Pero en fin, incorrecciones a parte, ahí está el mito, sin paliativos, sin cinismos: los pelos afro de los 70, ese “Blame it on the boogie” y toda la pesca salada, que era un gusto verle bailar de pequeñín en esquijama de lycra y brillos, todo sonrisa, todo negocio a la vista y frotar de manos de representantes.
La cosa es que, volviendo al funeral-espectáculo retransmitido en directo, con esa frivolidad noticiosa que le da la tele a todo, una se acaba sintiendo atrapada por lo grotesco, por el gran carnaval de la muerte, por ese ridículo compartido de solemnidad de estar por casa.
Entre las perlas que mis oídos no han podido evitar (han entrado las palabras con corrosión de ácido sulfúrico), destaco mi favorita, por la suavidad con la que puede pasar desapercibida a un primer análisis: “La verdad es que tengo el vello de punta”. Se confiesa sin arrugarse y con voz temblorosa de sucedánea emotividad un comentarista de guardia, de esos que quedan por Madrid en verano… Debo reconocerte que yo también tengo el vello de punta, querido antropófago de las ondas, pienso. Aunque sospecho muy sospechosamente que no va ser por el mismo motivo.
Descanse en paz, Michael. Si le dejan.
Ebi Tempura
No voy a intentar valorar a la estrella en sí. Respeto la admiración de sus fans, aunque también he de reconocer que, deshaciéndome de la corrección política que no suelo gastar, pero, en fin, de la poca que guardo para las grandes ocasiones, en el primer momento que oí la noticia pensé: “Qué paradoja: la droga ha salvado a Dios sabe cuántos niños.” Y digo Dios porque sus informadores habituales, su ejército de representantes celestiales en la tierra, de ese tema saben mucho, parece ser presuntamente. Pero en fin, incorrecciones a parte, ahí está el mito, sin paliativos, sin cinismos: los pelos afro de los 70, ese “Blame it on the boogie” y toda la pesca salada, que era un gusto verle bailar de pequeñín en esquijama de lycra y brillos, todo sonrisa, todo negocio a la vista y frotar de manos de representantes.
La cosa es que, volviendo al funeral-espectáculo retransmitido en directo, con esa frivolidad noticiosa que le da la tele a todo, una se acaba sintiendo atrapada por lo grotesco, por el gran carnaval de la muerte, por ese ridículo compartido de solemnidad de estar por casa.
Entre las perlas que mis oídos no han podido evitar (han entrado las palabras con corrosión de ácido sulfúrico), destaco mi favorita, por la suavidad con la que puede pasar desapercibida a un primer análisis: “La verdad es que tengo el vello de punta”. Se confiesa sin arrugarse y con voz temblorosa de sucedánea emotividad un comentarista de guardia, de esos que quedan por Madrid en verano… Debo reconocerte que yo también tengo el vello de punta, querido antropófago de las ondas, pienso. Aunque sospecho muy sospechosamente que no va ser por el mismo motivo.
Descanse en paz, Michael. Si le dejan.
Ebi Tempura
lunes, 6 de julio de 2009
domingo, 5 de julio de 2009
Mi Jackson favorite
Rozó la gloria musical .....Aqui mi tema preferido del fallecido Michael Jackson. No podía faltar...imposible...impensable...improbable....
Este tema volumen altito ...levanta a los muertos!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Pistas de mercadillo
Curioseaba en un puestecillo de vinilos del mercado de San Antonio. Primero escruté cada pieza de la caja que contenía los E.P.s. Allí había hasta discos sorpresa de la marca Fundador. Un señor me pidió paso para llegar a negociar con el amo del puesto. Traía cosas para vender pero no eran discos. Se trataba de una postal supuestamente caligrafiada por el rey Alfonso XIII antes de salir por patas cuando se proclamó la República; una foto coloreada a mano que mostraba una vista de las Ramblas hacia finales del siglo XIX y una estatuilla de bronce, bañada en oro de Curro, la mascota de la Expo 92. El señor propuso al tendero hacerle una oferta. El de los discos se negó en rotundo. Son trastos, no los quiero ni regalados, tengo yo mejores cosas para tirar. El señor se hizo el ofendido. Esto ya no se encuentra. Son cosas de arte ¿No quieres saber lo que pido? Defendió las virtudes de la mercancía que ofrecía, mirando hacia los lados, buscando la complicidad de otras personas, mostrando los productos en diferentes posiciones. No en balde, había entrado diciendo: te traigo calidad para que luego digas. ¿No me dejas ni decirte el precio? El vendedor de vinilos, que tenía la mirada estrábica, negó más de tres veces moviendo la cabeza mientras dirigía la vista al suelo. El señor me volvió a pedir paso para marcharse fingidamente incrédulo y muy altivo.
Yo seguí curioseando entre los L.P.s clasificados por estilos musicales. Obviamente, primero los de jazz, después los de rock y blues, por último los de copla sin descuidar los de rumba y flamenco. Cuando me encontraba fisgoneando el material que había en la caja de salsa, merengue y bachata, apareció otro cliente. Por la manera de saludarse se veía a la legua que era amigo del tendero. Tampoco quería vender nada. Pero, buscaba un disco de Fela Kuti. El disquero aseguró no tener nada. Eso me hizo confiar en él porque denotaba un conocimiento minucioso de las grabaciones que poseía. Seguí viendo portadas: la Orquesta Platería, Celia Cruz, Machín… ¿Al final pinchaste en San Juan? No, no me dejaron. Pues, yo quería tocar porque he conseguido un baterista croata muy bueno, pero el cabrón del guitarrista se emborrachó con tequila y nos dejó colgados, pero… ¿por qué no te dejaron pinchar? No sé, los niñatos que salieron al principio se alargaron mucho y después la guardia urbana nos cortó la luz. Qué asco de ordenanzas municipales hay en esta ciudad. Ya, no veas… Oscar D’León, Lebron Bros, la India.
El músico se bajó las gafas de sol de la frente, chocó su mano con la del otro y se largó. Me habría llevado todos los vinilos del puestecillo o por lo menos, los que tenían las portadas más llamativas porque hace tiempo que no tengo tocadiscos. Algún single de Peret para reducir la austeridad decorativa de mi habitación. Pero vencí la pulsión consumista y deseché la idea. Antes de irme, le pregunté al bizco de los discos dónde iba a ser el nuevo emplazamiento del mercado, debido al traslado por obras en el centenario edificio de abastos. Todavía no lo sé ni yo, no te preocupes que cuando se sepa, nos enteraremos, porque lo anunciarán más que la muerte de Michael Jackson.
Yo seguí curioseando entre los L.P.s clasificados por estilos musicales. Obviamente, primero los de jazz, después los de rock y blues, por último los de copla sin descuidar los de rumba y flamenco. Cuando me encontraba fisgoneando el material que había en la caja de salsa, merengue y bachata, apareció otro cliente. Por la manera de saludarse se veía a la legua que era amigo del tendero. Tampoco quería vender nada. Pero, buscaba un disco de Fela Kuti. El disquero aseguró no tener nada. Eso me hizo confiar en él porque denotaba un conocimiento minucioso de las grabaciones que poseía. Seguí viendo portadas: la Orquesta Platería, Celia Cruz, Machín… ¿Al final pinchaste en San Juan? No, no me dejaron. Pues, yo quería tocar porque he conseguido un baterista croata muy bueno, pero el cabrón del guitarrista se emborrachó con tequila y nos dejó colgados, pero… ¿por qué no te dejaron pinchar? No sé, los niñatos que salieron al principio se alargaron mucho y después la guardia urbana nos cortó la luz. Qué asco de ordenanzas municipales hay en esta ciudad. Ya, no veas… Oscar D’León, Lebron Bros, la India.
El músico se bajó las gafas de sol de la frente, chocó su mano con la del otro y se largó. Me habría llevado todos los vinilos del puestecillo o por lo menos, los que tenían las portadas más llamativas porque hace tiempo que no tengo tocadiscos. Algún single de Peret para reducir la austeridad decorativa de mi habitación. Pero vencí la pulsión consumista y deseché la idea. Antes de irme, le pregunté al bizco de los discos dónde iba a ser el nuevo emplazamiento del mercado, debido al traslado por obras en el centenario edificio de abastos. Todavía no lo sé ni yo, no te preocupes que cuando se sepa, nos enteraremos, porque lo anunciarán más que la muerte de Michael Jackson.
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relatos,
Sudando Tinta
viernes, 3 de julio de 2009
Una canción que me emociona
Sociedad suicida
El gesto torcido
sobre la almohada torcida...
¡qué incomodidad señores
la sociedad se suicida!
con bombas inteligentes
con inyecciones letales
con versiones oficiales
con paredes transparentes
con torpes hojas de ruta
con horarios inhumanos
con ayuda humanitaria
con intereses creados
con daños colaterales
con disparos en la sien
con las venas seccionadas
de todos saben ya quién.
Por asfixia o hara-kiri,
caída o electrocución
la sociedad se suicida
concluye la investigación
Con gas ciudad
con cicuta
con propiedad
sin amor
Por sobredosis de pastis,
ahogo o intoxicación
la sociedad se suicida
y se acaba la canción.
sobre la almohada torcida...
¡qué incomodidad señores
la sociedad se suicida!
con bombas inteligentes
con inyecciones letales
con versiones oficiales
con paredes transparentes
con torpes hojas de ruta
con horarios inhumanos
con ayuda humanitaria
con intereses creados
con daños colaterales
con disparos en la sien
con las venas seccionadas
de todos saben ya quién.
Por asfixia o hara-kiri,
caída o electrocución
la sociedad se suicida
concluye la investigación
Con gas ciudad
con cicuta
con propiedad
sin amor
Por sobredosis de pastis,
ahogo o intoxicación
la sociedad se suicida
y se acaba la canción.
jueves, 2 de julio de 2009
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