miércoles, 9 de diciembre de 2009

Ojitos de wasabi

Decía Manuel Vázquez Montalbán, que nos regaló tan insignes citas sobre gastronomía en las novelas de su impagable Pepe Carvalho, que hay que beber para recordar y comer para olvidar. Pero en ocasiones, hay comidas que son excusas para recordar que se comparte el momento, la amistad, la compañía. Quizás así deberían ser todas. Ocurre, sin embargo, que la gastronomía ha pasado de un plano doméstico, de proximidad y cercanía, a convertirse en objeto de valoración artística, en un elemento de sofisticación, de clase, de esnobismo sin par, y claro, salieron de las cocinas las abuelas, las mammas italianas y se copó el cabaret culinario con cocineros, porque si se habla de poderes, ínfulas y estrellato, los hombres tienen siglos de experiencia para situarse al frente. Cada creación de este espectáculo que es ahora la cocina es un bocado de sofisticación exacerbada pero mínima, expuesta en un gran plato, casi una bandeja, en el que la composición se muestra en toda su magna complicación, en esa obra de relojería culinaria, inversamente proporcional su tamaño a su exquisitez y también al volumen de la cuenta que pagará el incauto experimentador.

Hace unos días, un amigo nos obsequiaba con un plato que era a la vez un encantador ensayo de creatividad y una cáustica crítica a todo ese mundo de estrellas Michelín, alta gastronomía, sommeliers y mandangas. Nuestro amigo montó una cara en un plato con un montón de ingredientes corrientes y muchísimo sentido del humor. La llamó “ojitos de wasabi, con peluca de salchichón y barba de jamón ibérico”. Una auténtica joya de humor casero, sencilla, sabrosa y que sirvió para reírnos un montón en una cena entrañable.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Risas y buen papeo ....aqui me quedo!!!!

K

Extrañas Combinaciones dijo...

Todo hay que decirlo,con esos aderezos capilares,unas olivillas rellenas habrían sido más previsibles, pero siempre es preferible una gran transculturación a un integrismo leve.
Viva japón!

flaperval dijo...

qué hambre me ha entrado... ala, a olvidar

Micorbia dijo...

Me ha encantado tu glosa a "Ojitos de wasabi". Se nota que eres un buen degustador con el paladar claro.