sábado, 24 de octubre de 2009

Hembras berracas (y) III

Si hay un nombre que sorprende encontrar en una sección dedicada al berraquismo como es ésta, es el de la bella Michelle Pfeiffer, toda ella elegancia y gracilidad nívea al servicio de la industria de Hollywood. Esta dama etérea, de aspecto frágil, que alcanzó su cénit en el papel de la atormentada Madame de Tourvel en Las Amistades Peligrosas, y que se convertía en una especie de ángel desdichado y maldito en Lady Halcón, se lanza a la piscina y ensaya en la canción “Makin’ Whoopee”, de la cinta Los Fabulosos Baker Boys, una de las puestas en escena más habituales de un clásico de la canción en clave berraca: la interpretación sugerente de un tema sobre un piano de cola.

Es el clima, la envolvente voz y los gatunos movimientos de la Pfeiffer lo que le dan al asunto su componente berraco, que por otro lado, en este caso es de una elegancia inconmensurable para el género. A mi entender, le faltan a esta moza algunos ensayos más al bajar del piano, pues en alguna décima de segundo da por pensar que va a acabar –por accidente y no por voluntad propia- encima del pánfilo de Jeff Bridges, que mientras ella se tambalea desde la cúspide de sus rojos tacones durante el descenso, sigue concentrado sobre las teclas y a duras penas le dedica un par de miradas.

Un clásico del género, hoy en hembras berracas, para todos ustedes. Disfrútenlo.

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