Con un año más a las espaldas y con la casa más tuneada que el buga del nen de Castefa, me dispongo a disparar suavesito porque "estamos rodeados por todos los lados, y necesitamos munisión, armamento y un cañón" como cantaban los Tabletom.
Cada vez es más difícil encontrar un barrio que viva tranquilo sin prejuicios ni perjuicios causados por la clase dirigente que impone la ley de la piketa donde intuye el olor de los billetes. El solar que deja un C.S.O o una finca habitada por ancianos puede ser un flamante edificio de viviendas de lujazo asiático con precios prohibitivos e imposibles con respecto a su entorno.
Así que, ricachos y fachendas de todas las latitudes, olvídense de nuestros barrios que no queremos que les cambien los colores, como vienen haciendo por tradición. "En la calle nos van a encontrar para darles todos la bronca", decían los Potato, reggae banda y nosotros decimos: "Dadnos el careto, cabrones!"
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