Está haciendo frío. La niebla se ha cernido sobre la ciudad como en Pimlico, ofreciendo su cara más inhóspita. Pasear es taladrarse los huesos.
Estoy en casa de Fray, sentado en un vetusto escritorio realmente cool. Ahora suena una canción de Wagner Pá (Brazuca Matraca), un brasileño que está pinchando en el Sidecar.
Hay que cenar, un placer necesario o una incóma obligación.
El registro de kebaps del mes está en cuatro. Me prometí menos de cinco y sé que voy mal.
Algún día hablaré de los kebaps en profundidad, pero hoy no. Duele asistir al hecho de cómo el otrora mítico bocado oriental y musa de mis fauces puede llegar a convertirse en una asquerosidad.
Hemos decidido hervir puerros y asar cebollas con tomate. A esto lo llamo yo coger el cuerno por los toros.
PS: Reflexiones de un dromedario:
El cuerno por los toros...
Espérame sentado toro...
..
Salón de cebras
Pulsa aquí si eres ciego o estás cansado...
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